La residencia fue diseñada para dos familias: la de Saramago y Pilar del Río en un lado, y la de la familia Pérez-Fígares-Del Río en el otro. Un pequeño patio central da acceso a ambas viviendas y a las zonas comunes.
La casa acoge hoy a lectores, amigos y visitantes que quieren conocer de cerca el mundo de Saramago. Cada rincón conserva la esencia del escritor: sus objetos personales, su mesa de trabajo, las huellas de una vida dedicada a la literatura.
La Galería
Un corredor luminoso que distribuye los distintos espacios de la casa. Una gran pintura del artista mallorquín Joan Miquel Ramírez preside la entrada, mostrando el carácter de la vivienda desde el primer momento: Lanzarote con sus colores distintivos, creados con materiales de la propia isla.
La Cocina
Reimaginada como un espacio de reunión, siguiendo la tradición más antigua. La cocina de la casa de Saramago acogió a amigos de todos los continentes para conversar, compartir ideas y construir solidaridades. Un espacio que él consideraba tan importante como el estudio.
El Estudio
Aquí fue donde Saramago escribió las primeras líneas de Ensayo sobre la ceguera, iniciando un período de intensa productividad que duraría hasta el final de su vida. El estudio conserva su mesa de trabajo, su ordenador y los objetos que lo acompañaron.
"Las cuatro patas tienen que asentar en el suelo y debe existir cierta armonía entre las distintas piezas."
Otros espacios